viernes, 21 de noviembre de 2008

El “Caso Hamilton” y el racismo en el deporte español

Palabras clave: Lewis Hamilton, racismo, Formula Uno, prensa española
Por Ignacio López-Calvo
Publicado en El Adelantado de Segovia



“Nada se cree con tanta firmeza como lo que no se conoce” (Michel de Montaigne)
“No soy racista, pero…” Ese “pero” nunca me dejará de sorprender; no sé cuántas veces he oído ya la frasecita y lo que siempre respondo es que con el “pero” me basta. No necesito oír el resto de la justificación.

El pasado 2 de febrero unos aficionados de la Fórmula 1 se entretuvieron en un entrenamiento privado del piloto británico Lewis Hamilton espetándole “No soy racista, pero eres un negro de mierda”. Curiosa lógica la de estos cuatro aficionados del circuito catalán de Montmeló. Según se ha explicado en algunos medios españoles, ellos lo que querían era ofender al piloto, lo cual no tiene nada que ver con la raza del piloto. Pues aquí van la noticia para todo aquel que quiera o sepa oírla: señores, por supuesto que tiene que ver con la raza.

Y lo que es más triste aun, claro, es que en ningún momento la organización se preocupó de expulsarlos del recinto. Cuestionados sobre dicha (falta de) reacción, los responsables justifican su decisión explicando que los ingleses no entienden que esas palabras en España no son tan graves. ¡Claro que son graves, señores. En España y en la Cochinchina! A ver si se quieren enterar de una vez.

Los cuatro aficionados que lo insultaron llevaban además camisetas donde se leían las palabras “La familia Hamilton” y llevaban la cara pintada de negro con pelucas de pelo rizado. “Era carnaval y los ingleses tienen que entender eso”, es la justificación que se dio. Y yo me pregunto: ¿desde cuando el carnaval justifica las agresiones verbales y el racismo más rancio y obsoleto? Se les tenía que caer la cara de vergüenza tanto a los cuatro aficionados como a los responsables del circuito.

Y ahora va lo que más me preocupa del altercado. Un sociólogo español, Juan Díez Nicolás, prácticamente ha justificado el asalto hablando de “matices” y de “adrenalina”. Afirma, por ejemplo, que "se trata de ofender, de herir al otro. No hay racismo de fondo asociado". Y luego, para terminar de calmar las conciencias, nos explica a todos con indulgencia: "España no es racista, así lo avalan todos los estudios […] falta de imaginación y gamberrismo. Está mal. Claro está, pero no hay que confundir los términos […] Es como si llamaran gordo o enano a alguien". Otra psicóloga consultada sigue en la misma línea insistiendo en que en España el exabrupto se ve de otro modo: "Eso no es despreciar a alguien por su raza". Y, una vez más, acaba justificándolo indirectamente al añadir: "Es el rival de Fernando Alonso y fue malo y desleal con él la temporada pasada cuando compartieron equipo".

Pues bien, yo no soy ni sociólogo ni psicólogo, pero creo que ahí precisamente está el peligro, en la indiferencia y en comentarios de este tipo que acaban limpiando la cara más fea del asunto. Pero por supuesto que hay mucho racismo y ésta es la ineludible prueba. Tampoco hay que ser muy listo para distinguir dos cosas: una cosa es que en la mente de más o menos sofisticada de ciertos personajes eso pueda no parecer racista, y otra muy diferente es el hecho innegable de que esas palabras sí son racistas y lo son con mayúsculas. De eso no debe caberle la menor duda ni a sociólogos ni a psicólogos. Estamos arreglados; si la elite intelectual no lo entiende ni denuncia, ¿cómo va a llegar el mensaje al resto de los mortales?

El Movimiento contra la Intolerancia ha solicitado una fiscalía especial y la Federación de Automovilismo ha amenazado con sancionar a España. Yo espero francamente que la sanción llegue para que, por lo menos, quede claro de una vez por todas lo que es permisible y lo que no lo es. Porque como ocurre con los alcohólicos, el peor problema es no reconocer que existe un problema.

Ya hay cuatro tristes vídeos colgados en YouTube con la foto de Hamilton y el epígrafe "negro de mierda." Para vergüenza universal, estas cosas se llevan permitiendo mucho tiempo en la liga de fútbol española (le llamaron repetidamente “mono” a Wright Phillips en el Bernabeu, Eto'o tuvo que abandonar el campo de La Romareda, Luis Aragonés y sus comentarios racistas…) y, era cuestión de tiempo, habían de dar el salto a otros deportes tarde o temprano. Ahora es la fórmula 1 y pronto serán otros.

El hecho de que en España la inmigración haya llegado más tarde que a otros países europeos y que, por tanto, la gente no esté tan acostumbrada a la convivencia con otras razas puede llegar a explicar pero nunca a justificar este comportamiento inaceptable y anacrónico. Lo que está pasando en el deporte español sin duda refleja ciertas actitudes de sectores de la sociedad española y la imagen internacional que se está dando no puede ser más lamentable. Creo sinceramente que en vez de hablar de matices, de diferencias culturales y hacer más demagogia, lo que de veras hace falta es debatir este problema públicamente y con más frecuencia en la televisión o donde haga falta.

En Alemania, en Inglaterra, en Estados Unidos y en muchos otros países a alguien que hace un comentario como el que hizo Luis Aragonés se le despide inmediatamente de su cargo. La lógica es la siguiente: si no, se justifican sus acciones y comentarios. Concluyo esta nota suplicando que las instituciones españolas, incluyendo el Consejo Superior de Deportes, empiecen a tomar medidas de una vez por todas y que a la nueva ley contra la violencia y el racismo en el deporte se una la mejora en la educación con respecto al racismo y la xenofobia.


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