lunes, 17 de noviembre de 2008

Spain was different

Palabras clave: fútbol, selección española, clisés, estereotipos, marca país, Spain is different

Por Ignacio López-Calvo
Publicado en El Adelantado de Segovia





El famoso lema “Spain is different” que solía aparecer en los carteles publicitarios de turismo nacional siempre tuvo, para mí, un tufillo folklorista que a la vez evocaba, por alguna razón, un atraso con respecto a los otros países europeos. Me hacía pensar en aquel señor cazurro que salía del cuarto de baño abrochándose la bragueta; en las películas de Andrés Pajares y Fernando Esteso; en las folklóricas desaforadas a lágrima viva en la pantalla televisiva; y en otras “españoladas”, que llaman algunos, de parecido pelaje.

Con el tiempo, mi interpretación personal del lema ha ido dejando, afortunadamente, de reflejar una realidad concreta: España es hoy por hoy un país tan moderno en casi todos los sentidos (todavía queda algún escondido resabio que prefiero no mencionar aquí) como cualquier otro y creo que así lo ven también la mayoría de los jóvenes europeos (en otros continentes todavía perviven estereotipos rancios que, espero, acabarán por morir tarde o temprano).

Unido a ese dichoso “Spain is different” veía yo siempre eso de “La furia española”, con la que se referían a nuestra selección nacional de fútbol desde tiempos inmemoriales. Esa furia, para mí, era lo opuesto a la elegancia, al juego cerebral, al talento y a la clase que se esperaba de lo que se consideraba una de las mejores ligas del mundo. Por el contrario, evocaba meramente un trasnochado coraje que, si los resultados no engañan, acababa por ser harto improductivo. “La furia, la furia”, me decían alguna vez algún amigo extranjero, con no poca sorna, cuando perdía la
selección en cuartos de final… una vez más. Por eso mismo, no hace mucho le pedí a un vecino que hace diseños de camisetas para la marca deportiva Joma que por favor eliminara eso de la furia en lo sucesivo. Creo, por lo que me dice, que me va a hacer caso.

Por fortuna, los tiempos, como los jugadores, han cambiado y ahora tenemos más paciencia en el juego. Iniesta, Xavi y otros jugadores de la selección ya no disparan a puerta a la primera de cambio; saben dar, sin prisa alguna, el pase extra a un jugador mejor colocado. De hecho, el nuevo juego que ha dado prestigio a la nueva selección es justito lo opuesto: el del primer toque, con montones de pases cortos antes de llegar a puerta, que pueden incluso causar desesperación en el contrario. Atrás quedó la dichosa “furia” que buscaba infructuosa e individualmente la gesta heroica.

Y lo mismo ocurre con eso de desquiciarse cuando el marcador va en contra. Antes, según recuerdo, nuestros jugadores solían perder los nervios, jugaban en plan suicida y daban alguna que otra patada de más (el fallecido Juan Gómez “Juanito” se me viene a la cabeza), con lo que los partidos se les iban de las manos. Ahora el fútbol español acaba de pasar su asignatura pendiente y se ha colocado en el lugar de elite que muchos pensábamos desde hace tiempo que se merecían, al lado de los éxitos que ya se cosechan desde hace tiempo en el baloncesto, el motociclismo, la Fórmula 1, el fútbol sala y el tenis, por ejemplo.

Le parecerá una tontería a más de uno, pero a mí el nuevo juego de la selección y hasta el amarillo oro de la camiseta en el partido contra Rusia me parece que refleja una nueva sociedad más a la altura de las circunstancias y cada vez más lejos del rancio estereotipo de charanga y pandereta; menos rojo pasión y más el oro viejo de la razón.











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